Plazo de duración de los derechos de propiedad intelectual sobre los fonogramas en España.

Plazo de duración de los derechos de propiedad intelectual sobre los fonogramas en España.

Tras reiteradas peticiones por parte de la industria relacionada con la música, en septiembre del 2011 el Consejo de la Unión Europea, aprobó la directiva que unificaba el plazo de duración de los derechos de propiedad intelectual sobre los fonogramas. Por la misma fue aprobaba la extensión de 50 a 70 años de la protección de los derechos fonográficos y de los intérpretes en grabaciones musicales.

El argumento que amparó dicha modificación fue que muchos músicos o cantantes europeos comienzan su carrera profesional en su juventud, alrededor de los 20 años. Esto significaba, que cuando la protección anterior de 50 años terminaba, los titulares de los derechos estaban entorno a sus 70’s. La esperanza de vida en la UE es de 75 años para los hombres y 81 años para las mujeres. Por ello como resultado, los artistas intérpretes o ejecutantes se enfrentaban a una brecha de ingresos al final de sus vidas.

ANTECEDENTES

La doctrina define el fonograma como toda fijación de sonido, cualquiera que sea el procedimiento técnico empleado y el soporte o medio de fijación, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro. De acuerdo con la normativa que regula la Propiedad Intelectual en España (en adelante, LPI), el objeto de la fijación puede ser una obra musical o una secuencia de sonidos que no integre una obra.

 

El productor fonográfico es la persona física o jurídica que tiene la iniciativa y responsabilidad de la grabación. Es decir, producir es financiar y coordinar los medios necesarios para obtener una obra o grabación (musical o audiovisual). En consecuencia, los titulares de estos derechos, les corresponden los denominados como “otros derechos de propiedad intelectual”, también designados como “derechos vecinos” o “derechos conexos“.

 

El derecho del productor del fonograma es independiente del derecho de autor y del artista, intérprete o ejecutante. El derecho del autor recae sobre su obra, el del artista, intérprete o ejecutante sobre su interpretación y el del productor sobre la explotación del fonograma. Ahora bien, el aprovechamiento económico del fonograma por el productor, exige que haya obtenido la correspondiente autorización del autor de la obra que se fija en el fonograma y del artista o intérprete que la ejecuta.

DOMINO PÚBLICO

En la legislación actual, los derechos de los productores de fonogramas, expiran 50 años después de que se haya hecho la grabación. No obstante, si el fonograma se publica lícitamente durante dicho período, los derechos expiran 70 años después de la fecha de la primera publicación lícita. Si durante el citado período no se efectúa ninguna publicación lícita pero el fonograma se comunica lícitamente al público, los derechos expiran también 70 años después de la fecha de la primera comunicación lícita al público

El dominio público, hace referencia a los bienes destinados al uso público. En particular en la regulación de la propiedad intelectual, el dominio público es la situación en que quedan las obras artísticas e intelectuales tras el vencimiento o extinción del plazo que da derecho a su explotación exclusiva por el autor o sus herederos, de manera que podrán ser utilizadas por cualquiera, sin necesidad de pedir autorización y sin más restricciones que el respeto a la autoría y la integridad de la obra.

En la actualidad, se ha vuelto cada vez más difícil saber a ciencia cierta cuándo pasará una obra a dominio público debido a las numerosas, confusas y arbitrarias modificaciones que se han hecho (y se siguen proyectando) de las normas (nacionales e internacionales) que regulan esta materia.

MARCO NORMATIVO

A nivel comunitario, el Consejo Europeo, aprobó en septiembre de 2011 una modificación de la Directiva 2006/116/CE que amplió retroactivamente el plazo de protección de los derechos de artistas, intérpretes y productores dentro de la UE, de 50 a 70 años.

En la regulación española, la LPI en su texto vigente antes de 1 de enero de 2015, establecía en su artículo 119 el plazo de duración de los derechos sobre las producciones fonográficas en 50 años. Sin embargo en el nuevo redactado de la LPI, la duración de los derechos ha quedado redactada estableciendo un plazo de 70 años. Los palzos se computan desde el 1 de enero del año siguiente al momento de la grabación, publicación o comunicación al público.

Dicha reforma legislativa estableció su entrada en vigor a partir del 1 de enero de 2015, incluyendo sin embargo una disposición transitoria para regular la aplicación de dicho artículo a las grabaciones fonográficas:

Disposición transitoria vigésima primera:

Aplicación temporal de las disposiciones relativas a … la cesión de derechos del artista intérprete o ejecutante al productor de fonogramas

….

  1. Los artículos 110 bis, 112 y 119 se aplicarán a la grabación de interpretaciones o ejecuciones y a los fonogramas con respecto a los cuales el artista intérprete o ejecutante y el productor de los fonogramas gocen de protección, a fecha 1 de noviembre de 2013, conforme a la legislación aplicable antes de esa fecha, y a la grabación de interpretaciones o ejecuciones y a los fonogramas posteriores a esa fecha”.

CONCLUSIONES

Por todo lo anterior, podemos concluir que las grabaciones fonográficas que estaban en el dominio público a fecha 31 de octubre de 2013, es decir, todas aquellas grabaciones fonográficas anteriores al 1 de enero de 1963, actualmente carecen de derechos, pudiendo reproducirse, transformarse, distribuirse, etc… sin consentimiento del productor cuyos derechos habían expirado. Y en consecuencia cualquier persona que haga una remasterización de una grabación fonográfica en dominio público es la propietaria de la misma.

Procede apuntar que cuando entró en vigor dicha normativa era en la fecha en la que grabaciones musicales o fonográficas de algunos de los artistas más significativos de los años 60 (a modo de ejemplo: los Beatles, los Rolling Stones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, The Doors, Bob Dylan o Cliff Richards) estaban a punto de entrar en dominio público. Motivo por el que se ha cuestionado si esta modificación se hizo de la mano de los intereses de las grandes productoras musicales quienes ostentaban la titularidad de los derechos fonográficos sobre esta generación de artistas.

 

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